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Te vamos a contar unos cuantos trucos para poder bañar a tu bebé de la manera más tranquila posible y para que al final le guste meterse en el agua.

No hay que preocuparse, es bastante probable que nuestro bebé llore durante los primeros baños, pero siempre podemos tomar una serie de medidas para que le vaya gustando poco a poco.

Básicamente, es que el bebé se sienta gusto, que la temperatura del agua sea la correcta, que la habitación donde le bañes tenga una temperatura adecuada, que te note tranquil@, etc.

¡DATO! Los bebés recién nacidos no se ensucian mucho, por lo que solo hay que bañarlos entre 2 y 3 veces por semana. Únicamente tienes que tener la precaución de limpiar bien el culito cuando haga caca (para que no se irrite su piel). Tampoco hay que limpiar el cabello con champú todas las veces. Hazlo solo cuando veas el pelo sucio.

Aquí tienes 10 trucos para bañar a tu bebé:

  1. Hay que calmar al bebé con gestos suaves y voz tranquilizadora. De nada nos sirve ponernos nerviosas, eso solo va a asustar más al bebé.
  2. Hay que asegurarse de que no tiene frío en la zona donde hemos puesto su bañera (la habitación debería de estar a una temperatura de entre 22 y 25 grados) y de que el agua está a una temperatura de unos 37 grados. Esto es muy importante. Al principio vamos a necesitar un termómetro para saber si el agua está muy caliente o no, pero luego simplemente metiendo el codo lo vamos a notar.
  3. Intenta cambiar su postura en la bañera, para que se sienta más cómodo.
  4. No hay que dejar mucho tiempo en la bañera al bebé si no está a gusto. Tampoco hay que empeñarse en que el bebé pase mucho tiempo en el agua. Tiene que ser un momento divertido, no una tortura.  Si utilizas aromas como lavanda en el agua, ayudará a calmar al bebé.
  5. No hay que bañar al recién nacido cada día, ya que suelen estar limpios (a excepción del culito que se mancha algo más). La cosa cambia si empiezan a jugar en el suelo con tierra. En ese caso luego los tenemos que bañar y quitarles todo el polvo.
  6. Tampoco hay que utilizar siempre jabón para lavarlos (ni cremas para la piel). Esto es sobre todo cierto cuando son recién nacidos. Muchas veces es suficiente meterles en el agua. Desde Hidrolux os recomendamos la ducha terapéutica Waters, que aporta vitamina C y colágeno al agua de la ducha.
  1. Deberíamos de convertir el baño en un ritual diario según se vaya haciendo mayor: le relajara y dormirá mejor. Conviene bañarlo siempre a la misma hora. Al final vas a notar que le está cogiendo el gusto a la hora del baño, y que sale muy relajado.
  2. Al terminar el baño, envuelve al bebé en una manta completamente para que no pierda todo su calor. Muy importante. Es un momento crítico para que el niño llore o se vaya contento a la cama.
  3. Tenlo todo a mano para nunca dejar al bebé solo. Sobre todo al principio, ten un listado con todas las cosas que vas a necesitar para bañar al bebé (toallas, ropa de cambio, pañales…)
  4. No hay que bañar al niño justo después de haberle dado el pecho o el biberón, ya que pueden devolver la comida. No hay que bañarlos después de la toma. Tampoco hay que bañarlo cuando están muy hambrientos, porque estarán muy nerviosos y no lo disfrutaran.

¿ Porqué puede ser interesante bañar a mi bebé con la ducha Terapéutica Waters ?

  • Proporciona agua sin cloro, aliviando los problemas de piel y caída del cabello, provocados por este.
  • Revitaliza y protege  la piel mediante el aporte continuo de vitamina C y colágeno al agua de la ducha.
  • Los potentes imanes incorporados en la carcasa y el cartucho de la Ducha Terapéutica Waters reducen el tamaño de los racimos de las moléculas de agua, obteniéndose un agua más hidratante y con mayor poder limpiador.
  • La novedosa placa con micro perforaciones emite una ingente cantidad de iones negativos, unos 250.000 (como si te encontrases al lado de una cascada), produciendo un agua con tacto sedoso y un efecto masaje.
  • El cartucho aporta un suministro continuo de aceite esencial natural de lavanda francesa. La lavanda nos ayuda a relajarnos y a controlar el estrés. Tras la ducha, el baño queda impregnado de un agradable aroma de lavanda.